Estado por color, en tiempo real
Libre, ocupada, comanda en cocina, cuenta impresa, mesa por limpiar y reservada. De un vistazo desde la puerta se sabe qué está pasando en la sala.
Hostelería
Un TPV para tomar comandas, un plano real de tu local, las reservas del día y pantallas en cocina. Todo dentro de Odoo, sin programas sueltos que no se enteran unos de otros.
Implantamos el TPV de hostelería de Odoo y le sumamos tres módulos que hemos desarrollado nosotros para resolver lo que el estándar no cubre.
Partimos del punto de venta de Odoo para bares y restaurantes, y lo dejamos configurado a tu carta: familias de producto, guarniciones y modificadores, división de cuenta y cobro. El camarero toca el plato, elige la guarnición y la comanda sale hacia la partida que le toca.
Punto de venta de Odoo, implantado y configurado por Sinfotran.
En lugar de una cuadrícula de mesas, el TPV muestra el local tal y como es: paredes, barra, columnas, aseos y plantas. Cada mesa lleva encima el número de comensales, el camarero asignado, el tiempo que lleva ocupada y las comandas abiertas.
Libre, ocupada, comanda en cocina, cuenta impresa, mesa por limpiar y reservada. De un vistazo desde la puerta se sabe qué está pasando en la sala.
Arrastrar, girar, alinear y duplicar mesas y elementos. Se guarda de una vez y cada punto de venta tiene el suyo.
Abrir cuenta, transferir, fusionar, separar, imprimir cuenta, marcar para limpieza, reservar y cambiar de camarero.
Un plano plano y limpio, o una vista realista con mesas, sillas y comensales. Se elige por punto de venta.
Quién viene, cuándo, cuántos son y en qué mesa se sientan. Sustituye al cuaderno y a la hoja de cálculo, y conecta lo reservado con el TPV: cuando el cliente se sienta, la mesa ya está preparada con su nombre y sus comensales.
Una fila por mesa y un bloque por reserva. Se arrastra para cambiar la hora o la mesa, y el sistema rechaza lo que no cabe explicándote con qué choca.
Puntúa las mesas libres y propone las tres mejores con el motivo al lado, sin desperdiciar una mesa de ocho en una pareja. También propone combinar mesas contiguas para un grupo grande.
Las etiquetas de alergia y dieta viajan con la reserva hasta el parte de cocina y hasta la pantalla de la partida.
Lleva la cuenta de quién no se presenta y aplica la política que hayas fijado. Los depósitos los registra; el cobro lo haces tú por el medio que quieras.
Tú decides hasta dónde llega. Puede quedarse dentro, como cuaderno del maître, o publicar además la página de reserva para tus clientes. Los avisos salen por correo, y por SMS o WhatsApp si quieres conectarlos.
No todas las partidas quieren una pantalla. En la barra molesta, en la plancha se llena de grasa y en un hueco de metro y medio no cabe. Ahí va una impresora de comandas y el papel sale solo.
Una impresora se asigna a sus familias de carta, exactamente igual que una pantalla. La comanda de la mesa 7 se parte sola: los fritos salen impresos en la plancha y los postres aparecen en la pantalla del cuarto frío.
Pantalla en cocina caliente e impresora en barra, o al revés. Son dos opciones del mismo punto de venta, no dos sistemas.
Las de red se conectan directas por su dirección IP. Para las de USB o serie hace falta una caja intermedia, que también montamos.
Si una pantalla se queda sin luz o sin cobertura, la impresora de esa partida sigue sacando comandas. El servicio no se para.
Reserva online
El teléfono solo suena cuando hay alguien para cogerlo, y a las once de la noche no lo hay. La reserva por la web recoge mesas mientras el local está cerrado, y entra directa en la misma agenda que usa el maître: no hay que copiar nada.
Día y cuántos son. Nada más: ni registro, ni contraseña, ni crear una cuenta para cenar.
No es una lista fija de horarios. Mira las mesas que te quedan a esa hora, para ese número de personas, y solo ofrece lo que de verdad puedes dar.
Nombre, teléfono y correo. Y un campo de notas donde suelen escribirse las alergias, la trona y el cumpleaños.
Se le manda un enlace y la mesa no queda cerrada hasta que lo pulsa. Es lo que más recorta las reservas fantasma.
La reserva entra con su referencia y aparece en el timeline de sala como una más. Nadie la teclea. El formulario descarta los envíos automáticos sin poner un captcha por delante: el cliente no tiene que demostrar que es humano.
La carta en tu web
La carta de la web no se escribe aparte. Sale de los productos del punto de venta, con sus precios y sus descripciones. Cuando subes un precio en la caja, la web se pone al día sola cada noche.
En la carta del QR el cambio es inmediato, porque la pinta el propio TPV al escanear. En la web se publica por la noche, que para una carta es de sobra. Y si tu caso necesita que también sea inmediato, se hace: es un desarrollo a medida que lee la carta al abrir la página.
Un código en la mesa, el cliente lo escanea y ve tu carta en su teléfono: con fotos, precios y siempre actualizada, porque sale de los mismos productos del TPV. Cambias un precio y cambia en el momento, sin reimprimir nada.
El cliente ve la carta y llama al camarero para pedir, como siempre. Es lo que quiere la mayoría de los bares: quitar la carta de papel y poder cambiar precios sin reimprimir, sin tocar la forma de trabajar.
El cliente añade a su pedido y lo envía desde la mesa. La comanda entra en el TPV y sale hacia la partida que le toca, igual que si la hubiera tomado el camarero.
Se elige por local, y se cambia cuando quieras: puedes empezar solo con la carta y activar el pedido más adelante, o dejarlo solo para la terraza.
Cuando la sala manda una comanda, aparece en las pantallas de las partidas que tienen que preparar cada plato. Cada plato se marca según avanza, y cuando todo está listo el pase lo saca y el camarero recibe el aviso en su terminal.
Los tiempos se configuran puesto a puesto: una barra sirve en dos minutos y una parrilla necesita quince. Verde, ámbar y rojo según el ritmo real de cada una.
No cuando la mesa pide. Un postre pedido con los entrantes no acumula retraso mientras espera su turno.
Dos columnas: lo que puede salir entero y lo que falta, agrupado por mesa, para que el camarero no haga tres viajes a la misma mesa.
Lo que se marca se guarda en el dispositivo y se envía solo al volver la conexión. En cocina eso no es un lujo.
Tiempo medio por partida para saber dónde está el cuello de botella, porcentaje de platos dentro de plazo, los diez platos más lentos, las horas punta del día y la ocupación por franja de las últimas ocho semanas. Datos para decidir turnos, personal y carta.
Telecomanda
No es otra aplicación que haya que comprar, instalar y mantener aparte: es el mismo TPV, abierto en el teléfono. Lo que se toca en la mesa entra en el mismo sitio que lo que se toca en la barra, porque es el mismo sistema.
El camarero apunta delante del cliente y la comanda sale hacia su partida en ese momento. Se acaban los viajes a la barra y las comandas que se recuerdan mal.
Funciona en el navegador de un móvil o de una tablet corrientes. Si prefieres un terminal de mano robusto, también, pero no es obligatorio empezar gastando en hardware.
Las tres salas, el estado de cada mesa, quién la lleva y cuánto tiempo lleva ocupada. Lo mismo que ve el encargado en la pantalla grande.
El móvil habla con el sistema por la wifi del local. Si se cae la línea de fuera, la sala sigue tomando comandas.
Pruébalo tú mismo: entra en la demo desde el móvil con el usuario de camarero y toma una comanda como la tomaría él.
Pruébalo tú
Hay un restaurante entero montado y funcionando, con su carta, su sala, sus reservas y su cocina. No es un vídeo ni una presentación: es el sistema de verdad, y puedes romperlo tranquilo.
Abrir la demo demorest.sinfotran.es
vendedor / Vendedor2026
Lo que ve Diego en su turno: el plano de la sala, tomar una comanda y mandarla a cocina. Ni ajustes ni informes, porque un camarero no los necesita.
encargado / Encargado2026
Lo que ve Lucía: además de la sala, las reservas del día, las pantallas de cocina y el cierre de caja. La misma aplicación, otra pantalla.
Abre el plano, elige una libre y toma una comanda. Mírala aparecer en la pantalla de cocina, repartida por partidas.
Entra en la web del restaurante sin identificarte y reserva mesa como lo haría un cliente. Aparece en el timeline al instante.
Cierra la cuenta y fíjate en el pie del recibo: QR tributario y VERI*FACTU, registrado ante la Agencia Tributaria.
Es un restaurante inventado y una demostración abierta: los datos son de mentira y se refrescan cada mañana. Toca lo que quieras.
Cómo lo montamos
Cómo trabajáis, cuántas salas, qué partidas hay en cocina y qué os está costando tiempo ahora mismo.
Tu plano real, con sus mesas y sus zonas, y la carta cargada en el TPV con sus familias y modificadores.
Partidas, tiempos de cada una, enrutado de los platos, turnos de servicio y reglas de duración por tamaño de grupo.
Formación al equipo en sala y en cocina, acompañamiento el primer servicio y ajustes con lo que salga.
Preparamos una demostración con tu local dibujado y tus platos cargados, para que lo veas funcionando antes de decidir nada.
Pide una demostración